<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/10460944?origin\x3dhttp://jaimeayala.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

jueves, julio 21, 2005

Dias magros

Creo que tu rostro se me apareció el otro día, estabas media tenue, pero eras tu, algo pálida quizás, pero tú.
No creo que haya sido una aparición, un fantasma o…, no no lo creo, porque eso me ha pasado y es demasiado obvio para ser verdad, pero esas cosas pasan, la melancolía, la verdad y el espanto que sucede al reconocer dichos actos.
No creo que todo sea verdad, de hecho no creo que algo sea verdad por sobre otras cosas que considero que son mentiras, en fin shit happens.
Mis manos crujen y los ojos aprueban por sobre todas las cosas, pero no se, no se, esto debería valer más que un consuelo, todo lo vale y todo es tan fácil, lo que yo quiero es tu alma, en una lagrima por sobre mi mejilla, es solo eso, te quiero rodando por sobre mi cara, cayendo sin la calidez que usas para mi, sin la madurez que tiendes a habitar, sin el silbido rancio del desasosiego, sin la patudez reinante que te ocupa.
Pero quién soy yo finalmente, nada más, ni nada menos que el amor de tu vida, eso lo he sido, eso ha sido mi rol, eso siempre quise ser, la belleza última en tus días magros.